Planilla de agua guayaquil

Planilla de agua guayaquil

Vem – cap. 13 – guayaquil, ciudad fantástica.

Las inversiones realizadas por el concesionario se financian a través de las utilidades retenidas, el municipio y el Banco del Estado de Ecuador. Los fondos del gobierno se depositan en un fideicomiso al que el concesionario solo puede acceder bajo ciertas condiciones. Para el período 2011-2016 se prevén inversiones por 380 millones de dólares que serán financiadas por el concesionario (107,5 millones de dólares), el municipio y el Banco del Estado de Ecuador (150 millones de dólares)[4] así como el gobierno nacional y el trámite de un impuesto denominado Contribución Especial de Mejoramiento (CEM).
Antes de la concesión, el 50% de la ciudad tenía sólo 10 horas de servicio al día[5]. En algunas partes de la ciudad el agua se suministraba sólo de 2 a 4 horas al día, a menudo a baja presión[2]. Las pérdidas comerciales y físicas en la distribución del agua, técnicamente llamadas agua no facturada, ascendían a un asombroso 79%. Sólo se cobraba el 46% de las facturas de agua. Y sólo el 26% de las conexiones tenían contador[6].

Big bill broonzy-llave de la carretera

Las inversiones realizadas por el concesionario se financian a través de las ganancias retenidas, el municipio y el Banco del Estado de Ecuador. Los fondos del gobierno se depositan en un fondo fiduciario al que el concesionario sólo puede acceder bajo ciertas condiciones. Para el período 2011-2016 se prevén inversiones por 380 millones de dólares que serán financiadas por el concesionario (107,5 millones de dólares), el municipio y el Banco del Estado de Ecuador (150 millones de dólares)[4] así como el gobierno nacional y el trámite de un impuesto denominado Contribución Especial de Mejoramiento (CEM).
Antes de la concesión, el 50% de la ciudad tenía sólo 10 horas de servicio al día[5]. En algunas partes de la ciudad el agua se suministraba sólo de 2 a 4 horas al día, a menudo a baja presión[2]. Las pérdidas comerciales y físicas en la distribución del agua, técnicamente llamadas agua no facturada, ascendían a un asombroso 79%. Sólo se cobraba el 46% de las facturas de agua. Y sólo el 26% de las conexiones tenían contador[6].

Guayaquil

Las inversiones realizadas por el concesionario se financian a través de las ganancias retenidas, el municipio y el Banco del Estado de Ecuador. Los fondos del gobierno se depositan en un fideicomiso al que el concesionario sólo puede acceder bajo ciertas condiciones. Para el período 2011-2016 se prevén inversiones por 380 millones de dólares que serán financiadas por el concesionario (107,5 millones de dólares), el municipio y el Banco del Estado de Ecuador (150 millones de dólares)[4] así como el gobierno nacional y el trámite de un impuesto denominado Contribución Especial de Mejoramiento (CEM).
Antes de la concesión, el 50% de la ciudad tenía sólo 10 horas de servicio al día[5]. En algunas partes de la ciudad el agua se suministraba sólo de 2 a 4 horas al día, a menudo a baja presión[2]. Las pérdidas comerciales y físicas en la distribución del agua, técnicamente llamadas agua no facturada, ascendían a un asombroso 79%. Sólo se cobraba el 46% de las facturas de agua. Y sólo el 26% de las conexiones tenían contador[6].

El desafío del pacífico

Si se visita Isla Trinitaria, una barriada repleta de islas frente a la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, pronto se observará que todas las viviendas, por muy precarias que sean, van acompañadas de una caja rectangular de hormigón de unos 30 centímetros de altura. Dentro de la caja hay un flamante contador de agua de última generación.
Para algunos observadores, esta incongruente yuxtaposición de la tecnología de medición del Primer Mundo con las condiciones de vida del mundo en desarrollo parecería una fórmula para el fracaso. Los pobres desesperados no tienen una “cultura de pago” por los servicios públicos, según el argumento; no querrán recibir una factura mensual de una empresa de servicios públicos y ser amenazados con multas y cortes de servicio por retrasos en los pagos.
Pero Interagua, un consorcio privado que posee una concesión de 30 años para prestar servicios de agua y alcantarillado a la mayor ciudad de Ecuador, apuesta por que esas suposiciones son erróneas. De hecho, los responsables de la empresa confían en que los habitantes de Isla Trinitaria consideren que el agua con contador es una ganga.
Nelly Bilela, que vive en la isla con su marido y su hija desde hace 15 años, lo ve así. Entrevistada unas semanas antes de que el servicio de agua llegara a su calle, explicó que la única fuente de agua potable de su familia son los tanqueros, que llenan un barril de 200 litros en su casa por unos 70 céntimos. “No nos la venden a crédito, y si no hay nadie en casa cuando pasa el camión nos quedamos sin agua”, dijo Bilela.

Acerca del autor

admin

Ver todos los artículos